viernes, 26 de enero de 2018

El Martí de mi cámara

Crecí en un pueblo atravesado por la línea central del ferrocarril, en una cuadra muy próxima a las paralelas de hierro, donde el paso de la serpentina sobre ruedas de acero nos robaba las expectativas a cada minuto.
La calle donde se ubicaba la vieja casa de madera, cobija familiar de varias generaciones, llevaba por nombre Martí y en el jardín poblado de vicarias de diferentes colores, abuelo Machín ubicó un busto del Apóstol que nunca supe de donde surgió.
Desde los primeros grados de la primaria, los maestros siempre hablaban de la ilustre figura y la valía de su actuar, de ese personaje de pronunciadas entradas en el pelo y copioso bigote.
Ya profesional de la “escritura con luz”, he tenido la oportunidad de testimoniar hechos históricos de nuestra Patria vinculados a José Martí y no he dejado de fotografiar cualquier imagen de nuestro Héroe Nacional en disímiles formas, como la muestra de Kamyl Baullandy Rodríguez en su muestra plástica “Somos Cuba”. Sirvan estas imágenes como homenaje al Maestro.


 


























domingo, 12 de noviembre de 2017

Muito obrigado primo
























Han transcurrido 42 años desde que se declaró la independencia de Angola después de medio milenio de colonización portuguesa y 14 años de lucha armada.
Aún tengo fresca en la memoria aquellas mujeres que por un camino rural en Malanje corrían con una carga super pesada de leña en la cabeza y al preguntarle por qué lo hacían la respuesta fue que para descansar; y el hombre que sin calzado y un vestuario bastante primitivo, marcado el rostro por la hambruna, pastoreando unas cabezas de ganado mal alimentado en tierra de Jamba, al preguntarle por qué no sacrificaba una para su sostén, con pleno convencimiento dijo que las cuidaba para “cuando el amo voltease”. Sin dudas ambos ejemplos, secuelas del colonialismo feroz.
Diez años después de la independencia tuve la oportunidad de tener la primera imagen de esta tierra africana desde la ventanilla de un avión IL-62. Cuando comencé a observar lo que después supe que llevaba por nombre Kimbo, no podía salir de mi asombro, como cuando inhalé el aire de Luanda al salir por la escalerilla del avión.
Muchos son los recuerdos en esa tierra africana donde miles de cubanos la rociaron con su propia sangre ayudando a ese hermano pueblo a no dejarse arrebatar la apreciada libertad.
A todos quienes tuvimos la oportunidad de prestar la ayuda solidaria, mis respetos, pero en particular a los Caravaneros y Pilotos quienes escribieron páginas heroicas, poniendo bien alto la valentía y el coraje de los cubanos.
En muchas familias cubanas hay algún recuerdo bien guardado de Angola y por las calles de nuestra Cuba, de Oriente a Occidente, caminan los héroes anónimos quienes escribieron páginas de gloria en la tierra de Agustino Neto.



viernes, 6 de octubre de 2017

Che

Che es un paradigma de hombre. Siempre fue consecuente con sus ideas y actuó en correspondencia con las mismas. En el 50 aniversario de su asesinato quiero recordar fragmentos del discurso de Fidel en la Plaza de la Revolución el 18 de octubre de 1967 en la velada solemne en memoria del Comandante Ernesto Che Guevara.
(…) Che reunía, en su extraordinaria personalidad, virtudes que rara vez aparecen juntas.  El descolló como hombre de acción insuperable, pero Che no solo era un hombre de acción insuperable: Che era un hombre de pensamiento profundo, de inteligencia visionaria, un hombre de profunda cultura.  Es decir que reunía en su persona al hombre de ideas y al hombre de acción.
(…) hombre íntegro a carta cabal, hombre de honradez suprema, de sinceridad absoluta, hombre de vida estoica y espartana, hombre a quien prácticamente en su conducta no se le puede encontrar una sola mancha.  Constituyó por sus virtudes lo que puede llamarse un verdadero modelo de revolucionario. 
Che no cayó defendiendo otro interés, defendiendo otra causa que la causa de los explotados y los oprimidos en este continente; Che no cayó defendiendo otra causa que la causa de los pobres y de los humildes de esta Tierra.  Y la forma ejemplar y el desinterés con que defendió esa causa no osan siquiera discutirlo sus más encarnizados enemigos. 
(…) ante la historia, los hombres que actúan como él, los hombres que lo hacen todo y lo dan todo por la causa de los humildes, cada día que pasa se agigantan, cada día que pasa se adentran más profundamente en el corazón de los pueblos. 
Che se ha convertido en un modelo de hombre no solo para nuestro pueblo, sino para cualquier pueblo de América Latina.  Che llevó a su más alta expresión el estoicismo revolucionario, el espíritu de sacrificio revolucionario, la combatividad del revolucionario, el espíritu de trabajo del revolucionario, y Che llevó las ideas del marxismo-leninismo a su expresión más fresca, más pura, más revolucionaria.