miércoles, 4 de abril de 2018

La artista de la familia






















La historia se repite. Confección de complicados trajes, donde se pone en función gran parte de la familia. Unos buscan el textil idóneo, otras se encargan del trazo y corte preciso para lograr el diseño adecuado. Cada sábado la clase. Irina la profesora exigiendo que cada paso o movimiento, lleve toda la soltura que exige esta danza que engloba movimientos muchísimo más amplios y completos que sólo los llamativos movimientos del vientre.
Se han presentado en varios lugares, el último en el teatro Mariana Grajales de 10 de octubre. El movimiento danzario en torno a la Danza Oriental o popularmente conocida como Danza del Vientre, ha llegado para quedarse porque se  caracteriza por sus movimientos suaves y fluidos, disociando y coordinando a la vez las diferentes partes del cuerpo centrando la atención principalmente en la cadera y el vientre.
En los últimos tiempos esta modalidad ha ganado mucha popularidad y nos permite acercarnos a una cultura milenaria que tiene sus orígenes en la tradición oriental.
Vivo una vez más la etapa de “la artista de la familia”. Primero fue su mamá con las clases en los talleres de danza contemporánea en el antiguo Liceo de La Habana y las presentaciones en diferentes escenarios. También la confección de los trajes, la compra de las telas, zapatillas, leotar… en fin, hasta maquillistas se desdoblan las madres.
Es una etapa linda que la familia se empeña por el éxito de la futura artista que de seguro, cuando crece y se proyecta, quizás cambie sus aspiraciones o por el contrario se logre una nueva protagonista del arte.





martes, 13 de marzo de 2018

Periodista y a mucha honra.




















Sin dudas es una profesión de riesgos, pero cuando el “bichito” del periodismo penetra hasta lo más profundo, no dejas margen para siempre estar informados, ser consecuente con la ética periodística y disfrutar intensamente el estar en el borde delantero de la noticia, tanto en un escenario de guerra o acompañando el ejército de batas blancas en difíciles misiones, incluso poniendo en riesgo la vida.
Tener la satisfacción del trabajo publicado tanto en los medios impresos como radiales o televisivos, nos compromete mucho más a ejercer nuestro trabajo con dignidad, aunque en ocasiones haya quienes se molesten por alguna pregunta o cámara en mano.
Es difícil ser periodista. El lector te enjuicia y los de arriba también, pero cuando se cumple con dedicación y apego a la verdad el oficio de informar al pueblo, no hay equivocación, el pueblo te reconoce y admira.
Los periodistas cubanos, nacidos de ese propio pueblo, con sencillez y humildad seguiremos el camino escogido al lado de la Revolución y la verdad.


viernes, 26 de enero de 2018

El Martí de mi cámara

Crecí en un pueblo atravesado por la línea central del ferrocarril, en una cuadra muy próxima a las paralelas de hierro, donde el paso de la serpentina sobre ruedas de acero nos robaba las expectativas a cada minuto.
La calle donde se ubicaba la vieja casa de madera, cobija familiar de varias generaciones, llevaba por nombre Martí y en el jardín poblado de vicarias de diferentes colores, abuelo Machín ubicó un busto del Apóstol que nunca supe de donde surgió.
Desde los primeros grados de la primaria, los maestros siempre hablaban de la ilustre figura y la valía de su actuar, de ese personaje de pronunciadas entradas en el pelo y copioso bigote.
Ya profesional de la “escritura con luz”, he tenido la oportunidad de testimoniar hechos históricos de nuestra Patria vinculados a José Martí y no he dejado de fotografiar cualquier imagen de nuestro Héroe Nacional en disímiles formas, como la muestra de Kamyl Baullandy Rodríguez en su muestra plástica “Somos Cuba”. Sirvan estas imágenes como homenaje al Maestro.